Si se está lejos del domicilio ya es una dificultad,
o si el gasto económico es muy elevado, si es un
colegio que no tiene ayuda del Estado, ayuda deseable que
facilita la opción libre de enseñanza para
todas las familias. Anhelaríamos las mismas subvenciones
para los centros de iniciativa social, como las que reciben
países más desarrollados, en este aspecto,
que el nuestro, como por ejemplo, Holanda, Bélgica,
Australia, Francia, etc. Pese a los inconvenientes, tenemos
que tener la coherencia de decidirnos por la escuela que
sea adecuada de acuerdo con el ideal educativo del matrimonio.
2.- Aspectos interesantes antes de decidirse
por un Centro:
Enterarse del ideario de la escuela, ya que es indispensable
para saber la educación que se da. Allí encontraremos
el referente para trabajar familia-escuela en la misma dirección.
Quizás sería bueno escuchar a amigos que ya
llevan a sus hijos a diferentes escuelas, para estar bien
informados. Es primordial que haya congruencia entre lo
que cada uno vive y piensa de la formación que quiere
para sus hijos y la opción que escoge. En la escuela,
nuestros hijos e hijas pasan muchas horas; de hecho, es
nuestro complemento educativo más importante. Delegar
supone reflexionar e informarse mucho antes de decidirse.
También es esencial que nuestros hijos e hijas reciban
una educación cristiana.
3.- Visitas periódicas al tutor:
Procurar reunirnos periódicamente con quien se hace
cargo de nuestro hijo o hija para comunicarnos y, sobre
todo, para marcarnos objetivos concretos y a corto plazo
para la evolución y desarrollo integral del hijo
o hija. El profesor tutor tiene todos los elementos sobre
el comportamiento del hijo o hija en la escuela, pero también
conocerá mejor a su discípulo después
de cada encuentro con los progenitores y estos sabrán
más cosas de la conducta de su hijo. Podrán
hacer un mejor seguimiento de los informes escolares, puesto
que es conveniente comentarlos y, conjuntamente, ir resolviendo
los problemas que puedan surgir desde el punto de vista
personal y académico. Este intercambio es necesario
y los hijos verán que nos interesamos por ellos.
4.- Participación con la escuela:
Ni que decir tiene que es apropiado asistir a todas las
reuniones que nos propongan y participar, si podemos, en
el Consejo Escolar y en la Asociación de Padres y
Madres (AMPA). La actitud en estas participaciones siempre
tiene que ser positiva, si confiamos en la escuela y delegamos
buena parte de la educación de los hijos. Podremos
ayudar para mejorar algunos aspectos, pero, cuando tengamos
algún problema y sin sentirnos culpables, deberemos
de examinarnos, en primer lugar de como distribuimos el
tiempo de estudio en casa, si hablamos bien de los profesores,
si hemos tenido una reacción demasiado enojada por
una mala calificación, etc. y entonces reflexionar
y comunicarse con la escuela con serenidad. Otro factor
es fomentar la amistad con las demás familias para
que haya buena convivencia entre todos, también nuestra
presencia es importante sobre todo para nuestro hijo e hija.
Esto se ve especialmente en las fiestas y actos recreativos
organizados por la escuela, donde se participa de la mejor
forma, entusiasmo si es una competición deportiva,
emoción si actúan los más pequeños,
y buen humor y alegría si se trata de una excursión
en un día de fiesta.
Cuándo padres y profesores nos mantenemos unidos
con los mismos objetivos: instrucción y formación
humana completa del discípulo, se tiene más
fuerza para forjar personas educadas para el futuro, dispuestas
a vivir con responsabilidad personal, preparadas para la
vida y para hacer un servicio a la sociedad.
Victoria Cardona
Maestra y educadora familiar